Frases sueltas y aniquiladas por un punto [.]
Un nómade que vive entre el suelo y las nubes sin ser parte del mundo...
Thursday, April 10, 2008
Thursday, April 03, 2008
LOS ATAQUES PREVENTIVOS DE ISRAEL:

LOS ATAQUES PREVENTIVOS DE ISRAEL:
Una forma de TERRORISMO ‘LEGÍTIMIZADO’ por ESTADOS UNIDOS.
Una forma de TERRORISMO ‘LEGÍTIMIZADO’ por ESTADOS UNIDOS.
Israel al igual que Estados Unidos practicó contra los palestinos y los árabes lo que se conoce como ataques preventivos. Este polémico procedimiento implica una acción armada que tiene el objetivo de evitar una ofensiva, sobre todo terrorista, que se percibe como inminente, oculto bajo la palabra defensa. Aunque la acción es válida, la legitimidad de los ataques preventivos es un tema que causa polémica. La dificultad radica en ponerse de acuerdo acerca de si la amenaza es real y en caso de no serlo, sirve como pretexto para atacar primero. Este artículo tiene la meta de interpretar la validez de este síndrome llevado a cabo por sus mayores exponentes: Israel y su patrocinador: Estados Unidos.
Empecemos con la potencia mundial que se autoproclama la más demócrata e, irónicamente, promotora de salvaguardar la paz del planeta. En el año 2003, George W. Bush a cargo de la presidencia de Estados Unidos, decidió invadir Irak por una supuesta posesión de armas de destrucción masiva, las cuales nunca existieron. A pesar que la organización de las Naciones Unidas tras varias resoluciones de los inspectores, en las que pedían más tiempo para investigar, el mandatario de Estados Unidos ignoró las peticiones de la ONU y de forma unilateral decidió atacar Irak. ¿El ‘objetivo’? Una guerra preventiva para desmantelar el armamento irakí y así evitar un futuro ataque terrorista a gran escala.
Por otro lado tenemos a Israel con un extenso expediente bélico contra territorios árabes y palestinos. Veamos el caso del fallido asesinato, en 1982 de Shlomo Argov, embajador israelí en Gran Bretaña. Israel decidió invadir, como forma de represalia, el sur del Líbano. A pesar que el responsable del atentado fue el grupo terrorista palestino Al Fatah-Comando Revolucionario, encabezado por el terrorista Abu Nidal, Israel decidió atacar Líbano y terminar con las huestes de la Organización para la liberación de Palestina. Este hecho generó una violación de la resolución del Consejo de Seguridad y bajo las órdenes del entonces ministro de Defensa, Ariel Sharon, Israel prosiguió el ataque.
Por ende, el tema es de interés mundial. El país más poderoso de occidente y el más conflictivo de Oriente Medio han provocado, con los presuntos ataques y guerras preventivas, más muertes de civiles que los mismos atentados terroristas de grupos fundamentalistas. El asunto aquí no es evaluar los casos en que se justifica la guerra y ataques preventivos. La pregunta es si los ataques preventivos no son más que otra forma de terrorismo de Estado.
En mi opinión, la respuesta es sí. Las incursiones y ataques preventivos justificados y encubiertos bajo el término de defensa, sólo alimentan e incitan a represalias islámicas, que serán tildadas por Israel y Estados Unidos como terrorismo. En 1967, cuando se desata la Guerra de los Seis Días, Israel arrebata a los árabes los territorios del la Península del Sinaí, la Franja de Gaza, Cisjordania, Jerusalén Este y los Altos del Golán. El general Ariel Sharon como forma de prevención ante posibles represalias, destruyó los campamentos palestinos para terminar con los focos de insurrección.
Ante tales hechos, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas se mantuvo atado de manos por la influencia y los intereses de Estados Unidos. Israel ha violado 65 resoluciones del Consejo de Seguridad y Estados Unidos como miembro permanente del Consejo de Seguridad y fiel patrocinador de Israel, lo ha protegido de otras 37 con su poder de veto. Tal fue el caso de la negación de Estados Unidos a la resolución del Consejo de Seguridad de la ONU para condenar el ataque israelí en noviembre del 2006 a Gaza, que causó la muerte de 20 palestinos, entre ellos nueve mujeres y cinco niños.
Empecemos con la potencia mundial que se autoproclama la más demócrata e, irónicamente, promotora de salvaguardar la paz del planeta. En el año 2003, George W. Bush a cargo de la presidencia de Estados Unidos, decidió invadir Irak por una supuesta posesión de armas de destrucción masiva, las cuales nunca existieron. A pesar que la organización de las Naciones Unidas tras varias resoluciones de los inspectores, en las que pedían más tiempo para investigar, el mandatario de Estados Unidos ignoró las peticiones de la ONU y de forma unilateral decidió atacar Irak. ¿El ‘objetivo’? Una guerra preventiva para desmantelar el armamento irakí y así evitar un futuro ataque terrorista a gran escala.
Por otro lado tenemos a Israel con un extenso expediente bélico contra territorios árabes y palestinos. Veamos el caso del fallido asesinato, en 1982 de Shlomo Argov, embajador israelí en Gran Bretaña. Israel decidió invadir, como forma de represalia, el sur del Líbano. A pesar que el responsable del atentado fue el grupo terrorista palestino Al Fatah-Comando Revolucionario, encabezado por el terrorista Abu Nidal, Israel decidió atacar Líbano y terminar con las huestes de la Organización para la liberación de Palestina. Este hecho generó una violación de la resolución del Consejo de Seguridad y bajo las órdenes del entonces ministro de Defensa, Ariel Sharon, Israel prosiguió el ataque.
Por ende, el tema es de interés mundial. El país más poderoso de occidente y el más conflictivo de Oriente Medio han provocado, con los presuntos ataques y guerras preventivas, más muertes de civiles que los mismos atentados terroristas de grupos fundamentalistas. El asunto aquí no es evaluar los casos en que se justifica la guerra y ataques preventivos. La pregunta es si los ataques preventivos no son más que otra forma de terrorismo de Estado.
En mi opinión, la respuesta es sí. Las incursiones y ataques preventivos justificados y encubiertos bajo el término de defensa, sólo alimentan e incitan a represalias islámicas, que serán tildadas por Israel y Estados Unidos como terrorismo. En 1967, cuando se desata la Guerra de los Seis Días, Israel arrebata a los árabes los territorios del la Península del Sinaí, la Franja de Gaza, Cisjordania, Jerusalén Este y los Altos del Golán. El general Ariel Sharon como forma de prevención ante posibles represalias, destruyó los campamentos palestinos para terminar con los focos de insurrección.
Ante tales hechos, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas se mantuvo atado de manos por la influencia y los intereses de Estados Unidos. Israel ha violado 65 resoluciones del Consejo de Seguridad y Estados Unidos como miembro permanente del Consejo de Seguridad y fiel patrocinador de Israel, lo ha protegido de otras 37 con su poder de veto. Tal fue el caso de la negación de Estados Unidos a la resolución del Consejo de Seguridad de la ONU para condenar el ataque israelí en noviembre del 2006 a Gaza, que causó la muerte de 20 palestinos, entre ellos nueve mujeres y cinco niños.
Otro caso de ataques preventivos fue el practicado por Estados Unidos en las ciudades de Bagdad y Nasirya en Irak, e Israel en el sur del Líbano al usar bombas de fragmentación contra zonas urbanas, las cuales están prohibidas por la legislación internacional.
El caso más reciente a la incitación terrorista, fue el protagonizado por Israel y la Franja de Gaza. El Estado hebreo declaró el 19 de septiembre del 2007 a la Franja de Gaza como territorio hostil. Considera a Hamas, partido islamista que controla la Franja, como una “organización terrorista que tomó el control en la franja de Gaza y la transformó en un territorio enemigo"[1]. El millón y medio de civiles que viven en la zona se verán afectados por la restricción de electricidad, combustible, transacciones de dinero y tránsito de personas. Estas acciones de represalias, disparos preventivos e aislamiento. ¿Son realmente actos válidos como prevención ante insurgencias terroristas? O ¿Son, más bien, prácticas de terrorismo de Estado? Creo necesario definir el concepto ‘terrorismo’. Y qué mejor que a partir del documento que comprende el plan de seguridad de Estados Unidos. Terrorismo es “la violencia premeditada y políticamente motivada y perpetrada contra inocentes”.[2]
Ahora bien, en junio del 2006 una familia que había ido a pasar el día a la playa de Gaza fue alcanzada y asesinada por un proyectil disparado desde un barco israelí. Ese mismo mes y año, Hriya al attar y su nieto Nadi volvían de trabajar en el campo, en la localidad de Beit Lahia, cuando los mató un proyectil disparado desde Israel. ¿Se podría decir que en ambos casos fueron errores tácticos o ‘daño colateral’? ¿O fueron actos terroristas israelíes?
La política internacional es sutil y así como Estados Unidos patrocina a Israel en sus decisiones políticas y militares, también lo fiscaliza para ‘guardar apariencias’ ante la Comunidad Internacional. En agosto del 2001, el ejército israelí ocupó la ciudad de Bet Yala y asesinó a Abu Ali Mustafá, jefe del Frente Popular para la Liberación de Palestina. El gobierno israelí justificó el "homicidio selectivo con fines preventivos de seguridad", afirmando que Mustafá participaba en un plan para explotar coche-bombas.[3] Por su parte, Estados Unidos condenó el acto como una provocación a actos terroristas palestinos. Asimismo, pidió a Israel que retire sus tropas de la ciudad palestina.
Pero, ¿Por qué Israel es apoyado casi incondicionalmente por estados Unidos? La respuesta es simple. Israel forma parte de la política, economía, la industria petrolera y la tecnología estadounidense. Esto genera que los intereses de Israel al igual que los pro occidentalistas de Arabia Saudita (el 7% de la economía estadounidense proviene de inversiones árabes) sean una prioridad en los asuntos políticos de Estados Unidos.
Entonces, partiendo de la definición del concepto terrorismo planteado por Estados Unidos y del concepto de ataques preventivos, se tiene que el primero se refiere a la violencia perpetrada y premeditada contra inocentes y el segundo, se refiere a la intención de los autores. Por lo tanto, las guerras preventivas que realizó Estados Unidos en Afganistán y luego en Irak; y los disparos e incursiones que sigue realizando Israel como forma de prevención y represalias ante los ataques de terroristas palestinos y árabes, ocasionan más muertes de civiles que de milicianos. Ambos Estados recurren al término de ‘daño colateral’ para justificar la muerte de inocentes. Ello nos da indicio que detrás de estas guerras o incursiones preventivas y represalias, no hay mera intención o no importa diferenciar entre civiles inocentes y milicianos.
[1] www.Elmundo.es/mundo.
[2] Quehacer. 2007, p.27
[3] BBCmundo 2001
El caso más reciente a la incitación terrorista, fue el protagonizado por Israel y la Franja de Gaza. El Estado hebreo declaró el 19 de septiembre del 2007 a la Franja de Gaza como territorio hostil. Considera a Hamas, partido islamista que controla la Franja, como una “organización terrorista que tomó el control en la franja de Gaza y la transformó en un territorio enemigo"[1]. El millón y medio de civiles que viven en la zona se verán afectados por la restricción de electricidad, combustible, transacciones de dinero y tránsito de personas. Estas acciones de represalias, disparos preventivos e aislamiento. ¿Son realmente actos válidos como prevención ante insurgencias terroristas? O ¿Son, más bien, prácticas de terrorismo de Estado? Creo necesario definir el concepto ‘terrorismo’. Y qué mejor que a partir del documento que comprende el plan de seguridad de Estados Unidos. Terrorismo es “la violencia premeditada y políticamente motivada y perpetrada contra inocentes”.[2]
Ahora bien, en junio del 2006 una familia que había ido a pasar el día a la playa de Gaza fue alcanzada y asesinada por un proyectil disparado desde un barco israelí. Ese mismo mes y año, Hriya al attar y su nieto Nadi volvían de trabajar en el campo, en la localidad de Beit Lahia, cuando los mató un proyectil disparado desde Israel. ¿Se podría decir que en ambos casos fueron errores tácticos o ‘daño colateral’? ¿O fueron actos terroristas israelíes?
La política internacional es sutil y así como Estados Unidos patrocina a Israel en sus decisiones políticas y militares, también lo fiscaliza para ‘guardar apariencias’ ante la Comunidad Internacional. En agosto del 2001, el ejército israelí ocupó la ciudad de Bet Yala y asesinó a Abu Ali Mustafá, jefe del Frente Popular para la Liberación de Palestina. El gobierno israelí justificó el "homicidio selectivo con fines preventivos de seguridad", afirmando que Mustafá participaba en un plan para explotar coche-bombas.[3] Por su parte, Estados Unidos condenó el acto como una provocación a actos terroristas palestinos. Asimismo, pidió a Israel que retire sus tropas de la ciudad palestina.
Pero, ¿Por qué Israel es apoyado casi incondicionalmente por estados Unidos? La respuesta es simple. Israel forma parte de la política, economía, la industria petrolera y la tecnología estadounidense. Esto genera que los intereses de Israel al igual que los pro occidentalistas de Arabia Saudita (el 7% de la economía estadounidense proviene de inversiones árabes) sean una prioridad en los asuntos políticos de Estados Unidos.
Entonces, partiendo de la definición del concepto terrorismo planteado por Estados Unidos y del concepto de ataques preventivos, se tiene que el primero se refiere a la violencia perpetrada y premeditada contra inocentes y el segundo, se refiere a la intención de los autores. Por lo tanto, las guerras preventivas que realizó Estados Unidos en Afganistán y luego en Irak; y los disparos e incursiones que sigue realizando Israel como forma de prevención y represalias ante los ataques de terroristas palestinos y árabes, ocasionan más muertes de civiles que de milicianos. Ambos Estados recurren al término de ‘daño colateral’ para justificar la muerte de inocentes. Ello nos da indicio que detrás de estas guerras o incursiones preventivas y represalias, no hay mera intención o no importa diferenciar entre civiles inocentes y milicianos.
[1] www.Elmundo.es/mundo.
[2] Quehacer. 2007, p.27
[3] BBCmundo 2001
Un gobierno ‘duro’.
Ha pasado un año desde que Toledo y su séquito entregó la posta a Alan García y compañía, un año en el que nuevas caras llegaron al escenario político y otras se fueron, y un año en el que nuestros gobernantes se siguen haciendo los de la vista gorda ante asuntos de suma importancia, como el narcotráfico. Así lo demostró el actual ministro de Defensa Allan Wagner tras la emboscada del pasado martes 13 de un grupo armado que dejó cuatro policías muertos y 3 heridos en el distrito de Salcahuasi, provincia de Tayacaja, en Huancavelica. Afirmó que la emboscada perpetrada por los “narcoterroristas” no eran ataques que representen una amenaza para el país y que se descartaba cualquier tipo de rebrote terrorista.
Es verdad, Wagner no se equivoca al negar que sea un rebrote terrorista, pero si se equivoca al minimizar el asunto afirmando que es un grupo insurgente de “matonzazos” propios de una zona donde hay un gran problema de negocios ilícitos dedicados a la producción de cocaína.
Ante tales hechos queda más que claro que se necesita un plan de urgencia para hacer frente a las acciones del narcotráfico que se articulan en puntos claves del país como lo es la zona del valle del río Apurímac y Ene donde se produce el 58% de la coca, y que buscan avanzar con el fin de controlar completamente las rutas de salida de la droga por Ayacucho, Apurímac y Huancavelica. Con el fin de lograr este objetivo, los terroristas sirven de sicarios a las mafias y los policías son ‘silenciados’ con cupos de los narcos, para transportar sin ningún problema la droga que sale del VRAE hacia todas direcciones.
Así, el gobierno de García se jacta de haber elaborado una estrategia para combatir este problema con operaciones militares y policiales, y con una mayor presencia del Estado en infraestructura y servicios básicos. Sin embargo, la acción de la policía nacional, apoyada por las fuerzas armadas, destinada a combatir el narcotráfico y el terrorismo, no han disminuido ni en lo más mínimo la violencia y la producción de coca en la zona. Ésto se refleja en un aumento en el 2006 de un 21.6% de la producción de cocaína. Eso significa que la producción actual de cocaína es de 180 toneladas, lo cual implica también un aumento considerable del flujo de los "narcodólares" en la economía nacional. El ilegal negocio genera un ingreso de 2 mil 401 millones de dólares si la droga es exportada a los Estados Unidos. Asimismo, las mafias mueven un promedio de 11.3 millones de dólares cada 24 horas.
Así, el gobierno de García se jacta de haber elaborado una estrategia para combatir este problema con operaciones militares y policiales, y con una mayor presencia del Estado en infraestructura y servicios básicos. Sin embargo, la acción de la policía nacional, apoyada por las fuerzas armadas, destinada a combatir el narcotráfico y el terrorismo, no han disminuido ni en lo más mínimo la violencia y la producción de coca en la zona. Ésto se refleja en un aumento en el 2006 de un 21.6% de la producción de cocaína. Eso significa que la producción actual de cocaína es de 180 toneladas, lo cual implica también un aumento considerable del flujo de los "narcodólares" en la economía nacional. El ilegal negocio genera un ingreso de 2 mil 401 millones de dólares si la droga es exportada a los Estados Unidos. Asimismo, las mafias mueven un promedio de 11.3 millones de dólares cada 24 horas.
Vale decir que el aumento de la producción de cocaína en nuestras tierras también trae consigo una serie de enfrentamientos entre mafias, policías sobornados y grupos armados en una zona donde la ley y el orden brillan por su ausencia. Donde la plata negra y los grupos armados abunda, por lo que los enfrentamientos entre unos y otros empiezan a incrementarse para ver quien controla la zona de alta producción.
Esto demuestra que el gobierno, nuevamente, es improvisado e ineficiente para enfrentar la violencia producto del narcotráfico. Por ello, la lista anunciada y que iba a ser publicada por el Alan García fue producto, reiteradamente, de su discurso desinformado y desatinado. La lista que contenía los nombres de las personas condenadas y liberadas por terrorismo, tenía el objetivo de justificar que el “rebrote senderista”, en zonas de clara influencia del narcotráfico, era culpa de quienes habían sido liberados tras cumplir condena por haberse reincorporado al terrorismo. Sin embargo esta absurda declaración, aparte de ser poco creíble y meter a todos en el mismo saco, mancha a las personas liberadas que tratan de reincorporarse a la sociedad.
La verdadera amenaza radica en el incremento del narcotráfico porque manejan grandes sumas de plata ‘sucia’ y puede llevar a cabo actos de violencia convirtiéndose así en el nuevo terror del Estado peruano si es éste que no lleva a cabo una estrategia de urgencia y, si es necesario, poner mano dura, pero siempre bajo el respeto de los derechos humanos, propios de un Estado de derecho.
Instinto animal.
La Celebración, obra teatral dirigida por Chela de Ferrari, revela el secreto más oscuro de una aristócrata familia que trata de esquivar la verdad a como de lugar. Ese lado oscuro del que muchas familias, aunque suene increíble y son partícipes, prefieren pasar la página tiene el nombre de abuso sexual infantil, y quieran o no, es un repudiante hecho que no distingue clases sociales y adolece a la sociedad peruana. Lo más grave aún, es que esa violación consumada dentro de la familia, que irónicamente vela por la seguridad de los hijos, pasa a ser presa del silencio.
No es novedad que al encender el televisor y ver un noticiero nocturno de señal abierta, nos topemos con repugnantes noticias sobre violación de menores de edad o acoso sexual. Lo más escalofriante aún es que estos actos son perpetrados, muchas veces, por sus mismos progenitores. Ignorancia, crisis de valores, trastornos psicológicos, tugurización, factores sociales – religiosos o meros deseos enfermizos. Muchas pueden ser las causas que lleven a un, aparentemente cuerdo y razonable padre a atentar sexualmente contra sus indefensos hijos. Ante enfermizos actos no solo basta indagar sobre el por qué, sino, también buscar una pronta solución.
Ahora bien, muchas personas indignadas dirán que la castración química, cadena perpetua o hasta la pena de muerte son las respuestas más rápidas y eficientes para tales desadaptados. Pero, ¿realmente es esa la solución para poner fin al abuso sexual? Los casos de incesto o violación, polémicos en el primer caso y condenables en el segundo, no son sucesos novedosos y se han practicado, lamentablemente, a lo largo de la historia. Basta con observar que actualmente en el Perú de todas las acusaciones o denuncias de abuso sexual que se han hecho públicas entre niños de cero a once años el 13.2% han sido infringidas por el padre.
Asimismo, un estudio realizado el año 2005 por la Organización Mundial de la Salud (OMS), señala que en Lima y Cuzco, dos de cada diez mujeres fueron víctimas de abuso sexual antes de los quince años, por parte de un familiar, lo cual equivale a un 20% de los casos de violación sexual.
Esta cifra demuestra que el abuso sexual es más común de lo que se cree. Eso nos lleva a la hipótesis que muchos de los casos yacen silenciados en los turbios recuerdos de las víctimas por vergüenza propia, amenazas del victimario y miedo hacia éste. Entonces, creo que la única respuesta que puede eliminar el problema desde raíz, radica en impartir una educación rica en valores e informar a la ciudadanía para disminuir y por qué no, erradicar el abuso sexual. Solo de nosotros depende cambiar.
No es novedad que al encender el televisor y ver un noticiero nocturno de señal abierta, nos topemos con repugnantes noticias sobre violación de menores de edad o acoso sexual. Lo más escalofriante aún es que estos actos son perpetrados, muchas veces, por sus mismos progenitores. Ignorancia, crisis de valores, trastornos psicológicos, tugurización, factores sociales – religiosos o meros deseos enfermizos. Muchas pueden ser las causas que lleven a un, aparentemente cuerdo y razonable padre a atentar sexualmente contra sus indefensos hijos. Ante enfermizos actos no solo basta indagar sobre el por qué, sino, también buscar una pronta solución.
Ahora bien, muchas personas indignadas dirán que la castración química, cadena perpetua o hasta la pena de muerte son las respuestas más rápidas y eficientes para tales desadaptados. Pero, ¿realmente es esa la solución para poner fin al abuso sexual? Los casos de incesto o violación, polémicos en el primer caso y condenables en el segundo, no son sucesos novedosos y se han practicado, lamentablemente, a lo largo de la historia. Basta con observar que actualmente en el Perú de todas las acusaciones o denuncias de abuso sexual que se han hecho públicas entre niños de cero a once años el 13.2% han sido infringidas por el padre.
Asimismo, un estudio realizado el año 2005 por la Organización Mundial de la Salud (OMS), señala que en Lima y Cuzco, dos de cada diez mujeres fueron víctimas de abuso sexual antes de los quince años, por parte de un familiar, lo cual equivale a un 20% de los casos de violación sexual.
Esta cifra demuestra que el abuso sexual es más común de lo que se cree. Eso nos lleva a la hipótesis que muchos de los casos yacen silenciados en los turbios recuerdos de las víctimas por vergüenza propia, amenazas del victimario y miedo hacia éste. Entonces, creo que la única respuesta que puede eliminar el problema desde raíz, radica en impartir una educación rica en valores e informar a la ciudadanía para disminuir y por qué no, erradicar el abuso sexual. Solo de nosotros depende cambiar.
Una víctima más.
El pasado siete de octubre del 2007, el mundo fue testigo de un repugnante y brutal episodio de xenofobia descontrolada. Lo más escalofriante es que la víctima haya sido una menor de edad que tenía tan solo 16 años, que se encontraba en un tren de Barcelona. Ella no sólo tuvo que aguantar una ola de insultos de un bípedo racista por ser inmigrante ecuatoriana, sino que recibió todo el odio y la rabia injustificada de un puntapié en la cara por parte del desadaptado sujeto de 21 años que responde al nombre de Sergi Xavier Martín Martínez. Por su lado, el gobierno ecuatoriano no ha pasado por alto el horrendo suceso y ha tomado cartas legales en el asunto.
Creo que este hecho nos hace reflexionar de cómo actualmente vivimos en un mundo lleno de contradicciones políticas, económicas y sociales, donde el racismo y la xenofobia logran expandirse rápidamente como un cáncer. Los procesos acelerados de las dos últimas décadas del siglo XX como la crisis económica mundial, la sobre población, y sobretodo, la inseguridad y el miedo por el futuro ante el desempleo y la pobreza han sido el foco infeccioso de la propagación de estos males.
Entonces la respuesta ante tal acontecimiento condenable, decadente y enfermizo, no creo que radique en maldecir o quemar al agresor en la hoguera. Creo que la solución va más allá de eso. Los actos xenófobos y racistas no son, lamentablemente, hechos novedosos y tienen como escenario las diferentes sociedades del mundo. Basta mencionar algunos para hacer creíble lo evidente. El año 2006, en Rusia se registraron más de 100 crímenes por motivos étnicos, donde murieron 18 personas y 160 resultaron heridas. Y sin irnos tan lejos, en nuestra capital, a diferencia de la xenofobia, constantemente se practican actos de discriminación, donde el color de piel y el dinero son los elementos clave del racismo y la fragmentación social. Ante tales hechos, no debemos de permanecer inmóviles ni paralizados, como si no pasara nada. Creo que la solución más rápida y eficiente está en educar y promover la idea de la diversidad cultural. En enseñar que todas las culturas valen por igual y en incentivar el interés en otras sociedades.
Es absurdo y estúpido atribuirse el derecho a discriminar en un mundo cada día más globalizado, donde la interacción es necesaria para evitar el aislamiento. Pues, excluir a una persona ya sea por su raza, religión, cultura o país de origen; no sólo deteriora la convivencia. Sino que esa misma persona, se convierte en un elemento vulnerable y posible víctima de otros grupos racistas.
Creo que este hecho nos hace reflexionar de cómo actualmente vivimos en un mundo lleno de contradicciones políticas, económicas y sociales, donde el racismo y la xenofobia logran expandirse rápidamente como un cáncer. Los procesos acelerados de las dos últimas décadas del siglo XX como la crisis económica mundial, la sobre población, y sobretodo, la inseguridad y el miedo por el futuro ante el desempleo y la pobreza han sido el foco infeccioso de la propagación de estos males.
Entonces la respuesta ante tal acontecimiento condenable, decadente y enfermizo, no creo que radique en maldecir o quemar al agresor en la hoguera. Creo que la solución va más allá de eso. Los actos xenófobos y racistas no son, lamentablemente, hechos novedosos y tienen como escenario las diferentes sociedades del mundo. Basta mencionar algunos para hacer creíble lo evidente. El año 2006, en Rusia se registraron más de 100 crímenes por motivos étnicos, donde murieron 18 personas y 160 resultaron heridas. Y sin irnos tan lejos, en nuestra capital, a diferencia de la xenofobia, constantemente se practican actos de discriminación, donde el color de piel y el dinero son los elementos clave del racismo y la fragmentación social. Ante tales hechos, no debemos de permanecer inmóviles ni paralizados, como si no pasara nada. Creo que la solución más rápida y eficiente está en educar y promover la idea de la diversidad cultural. En enseñar que todas las culturas valen por igual y en incentivar el interés en otras sociedades.
Es absurdo y estúpido atribuirse el derecho a discriminar en un mundo cada día más globalizado, donde la interacción es necesaria para evitar el aislamiento. Pues, excluir a una persona ya sea por su raza, religión, cultura o país de origen; no sólo deteriora la convivencia. Sino que esa misma persona, se convierte en un elemento vulnerable y posible víctima de otros grupos racistas.
Chino adentro
Luego de atrincherarse un año y ocho meses en tierras sureñas, la Corte Suprema de Chile, a través del juez Alberto Chaigneau, por fin dictaminó el fallo que aprobó la ansiada extradición de Fujimori al Perú. Ahora la posta la tomará el poder judicial peruano para que determine la responsabilidad penal por los seis de los siete delitos de corrupción y crímenes contra los derechos humanos a los que el Chino tendrá que responder. Mientras tanto, García y compañía tendrán que estar preparados para actuar de manera justa e imparcial para que este sismo político no se convierta en terremoto.
Pues a siete días de su involuntario retorno al Perú, los suelos del ámbito político empiezan a moverse. Por un lado la ilusa y minoritaria bancada fujimorista se suicidaría si, de un momento a otro, dejara de apoyar al gobierno para confrontarlo. Por el otro, Vladimiro Montesinos se prepara para la disputa con su siamés, a la cual ya se sumó su amigazo Santiago Martin Rivas, ex cabecilla del grupo Colina. Al mismo tiempo, no sería una sorpresa si más de uno empieza a hacer maletas para salir por la puerta falsa a raíz de las polémicas verdades que serán desempolvadas con los posibles videitos que el ex mandatario traiga bajo el brazo.
No hay duda que estos no son los días de Alan García y su gobierno: Primero un terremoto que destruye el sur chico, luego el alza de la gasolina y la canasta familiar, y posteriormente la llegada de un ex presidente dispuesto a tirar dedo a más de uno. Todo en menos de un mes.
Pero ahora quien pondrá las reglas de juego para determinar el futuro de Fujimori es el Poder Judicial a través de la Sala Penal Especial de la Corte Suprema, presidida por el vocal César San Martín. Por su parte, Martha Chávez y Absalón Vásquez se vistieron de naranja para sumarse a las protestas realizadas por los fujimoristas, a pesar que son conscientes que su líder está muy embarrado.
El escenario del juicio final se va armando. Ojalá se imparta justicia de manera imparcial e independiente, sin ceder a ningún tipo de presión que pretenda boicotear la sala por parte de “fujimoristas fundamentalistas”. Posiblemente, éste sea el comienzo de los últimos días del Chino, y esperemos que la justicia realmente haga justicia y que la condena que le espera sean los treinta años que se le pronostican. Suficiente tiempo para que reflexione, piense y se lamente de sus actos.
Pues a siete días de su involuntario retorno al Perú, los suelos del ámbito político empiezan a moverse. Por un lado la ilusa y minoritaria bancada fujimorista se suicidaría si, de un momento a otro, dejara de apoyar al gobierno para confrontarlo. Por el otro, Vladimiro Montesinos se prepara para la disputa con su siamés, a la cual ya se sumó su amigazo Santiago Martin Rivas, ex cabecilla del grupo Colina. Al mismo tiempo, no sería una sorpresa si más de uno empieza a hacer maletas para salir por la puerta falsa a raíz de las polémicas verdades que serán desempolvadas con los posibles videitos que el ex mandatario traiga bajo el brazo.
No hay duda que estos no son los días de Alan García y su gobierno: Primero un terremoto que destruye el sur chico, luego el alza de la gasolina y la canasta familiar, y posteriormente la llegada de un ex presidente dispuesto a tirar dedo a más de uno. Todo en menos de un mes.
Pero ahora quien pondrá las reglas de juego para determinar el futuro de Fujimori es el Poder Judicial a través de la Sala Penal Especial de la Corte Suprema, presidida por el vocal César San Martín. Por su parte, Martha Chávez y Absalón Vásquez se vistieron de naranja para sumarse a las protestas realizadas por los fujimoristas, a pesar que son conscientes que su líder está muy embarrado.
El escenario del juicio final se va armando. Ojalá se imparta justicia de manera imparcial e independiente, sin ceder a ningún tipo de presión que pretenda boicotear la sala por parte de “fujimoristas fundamentalistas”. Posiblemente, éste sea el comienzo de los últimos días del Chino, y esperemos que la justicia realmente haga justicia y que la condena que le espera sean los treinta años que se le pronostican. Suficiente tiempo para que reflexione, piense y se lamente de sus actos.
El Mundo del 11-S
Los atentados del 11-S han marcado el inicio de un nuevo siglo, donde Oriente y Occidente configuran un complejo y explosivo panorama sociopolítico mundial. Desde entonces, el Mundo se ha convertido en el escenario de numerosas acciones terroristas. Al Qaeda lanzaba ataques suicidas sin previo aviso en diversos países y el presidente más poderoso del planeta respondía con polémicas represalias para “salvaguardar la paz de la Tierra”. ¿Las represalias a corto plazo del gobierno de EEUU realmente buscaban derrotar a un enemigo invisible disperso en los cinco continentes? o ¿Tenían como objetivo satisfacer los intereses de un presidente?
El 11-S provocó un miedo colectivo de toda la nación norteamericana, hecho que se agravó por el inverosímil discurso político - religioso de George W. Bush acusó a Iraq de ser una amenaza para la paz del planeta. La controvertida política de “Guerra contra el terrorismo” de EEUU o mas bien, guerra preventiva, justificó el ataque al régimen de Saddam Hussein. Bush aseguró que éste tenía armas de destrucción masiva y vínculos con Al Qaeda, la misma que EE.UU. ayudó a crear durante la guerra Afgana en 1979 contra la Unión Soviética.
A cuatro años de la invasión en Iraq, 3 mil 731 bajas estadounidenses, 200 trabajadores de medios de comunicación asesinados, 650 mil iraquíes aniquilados y el gasto de 205 mil millones de dólares a lo largo de cuatro años son el resultado de la búsqueda de la benditas armas de destrucción masiva que nunca existieron. ¿O acaso es el resultado de los intereses económicos por los recursos petrolíferos iraquíes de un presidente dueño de industrias petrolíferas quebradas? Si bien, nunca hubo pruebas concretas que demostraran la posesión de armas por parte del Hussein, si hubo conocimiento de su gran botín: las terceras reservas más importante del Mundo, conformadas por 115 mil millones de barriles de petróleo.
A seis años del comienzo de este nuevo milenio, es evidente la división y tensión que experimenta el Mundo. El uso de la fuerza militar es, irónicamente, el arma que busca mantener la paz, derrotar a un grupo terrorista “invisible” e implantar la democracia por parte de la nación que se autoproclama la más demócrata del planeta. Sin embargo, la mal llamada “Guerra contra el terrorismo” no es más que otra forma de terrorismo practicado por EEUU en el medio oriente.
El 11-S provocó un miedo colectivo de toda la nación norteamericana, hecho que se agravó por el inverosímil discurso político - religioso de George W. Bush acusó a Iraq de ser una amenaza para la paz del planeta. La controvertida política de “Guerra contra el terrorismo” de EEUU o mas bien, guerra preventiva, justificó el ataque al régimen de Saddam Hussein. Bush aseguró que éste tenía armas de destrucción masiva y vínculos con Al Qaeda, la misma que EE.UU. ayudó a crear durante la guerra Afgana en 1979 contra la Unión Soviética.
A cuatro años de la invasión en Iraq, 3 mil 731 bajas estadounidenses, 200 trabajadores de medios de comunicación asesinados, 650 mil iraquíes aniquilados y el gasto de 205 mil millones de dólares a lo largo de cuatro años son el resultado de la búsqueda de la benditas armas de destrucción masiva que nunca existieron. ¿O acaso es el resultado de los intereses económicos por los recursos petrolíferos iraquíes de un presidente dueño de industrias petrolíferas quebradas? Si bien, nunca hubo pruebas concretas que demostraran la posesión de armas por parte del Hussein, si hubo conocimiento de su gran botín: las terceras reservas más importante del Mundo, conformadas por 115 mil millones de barriles de petróleo.
A seis años del comienzo de este nuevo milenio, es evidente la división y tensión que experimenta el Mundo. El uso de la fuerza militar es, irónicamente, el arma que busca mantener la paz, derrotar a un grupo terrorista “invisible” e implantar la democracia por parte de la nación que se autoproclama la más demócrata del planeta. Sin embargo, la mal llamada “Guerra contra el terrorismo” no es más que otra forma de terrorismo practicado por EEUU en el medio oriente.
Otro remezón
Lamentablemente, de vez en cuando necesitamos de un brusco remezón que nos haga comprender que somos una nación mal acostumbrada a vivir y convivir con el drama y la miseria de miles de peruanos. Que somos un país construido sobre cimientos débiles e improvisados. El pasado 15 de agosto un terremoto de 7.9 grados en la escala de Ritcher nos obligó a ver y recordar que el desastre social no es una novedad y que siempre ha sido algo frecuente en nuestra movida realidad.
Tan solo bastaron dos minutos para tambalear a un Estado mediocre, donde la improvisación, desorganización e ineficiencia gobiernan. El lento despliegue de las fuerzas armadas, un desatinado mensaje a la nación de un presidente desubicado y desinformado, así como la sensación de impotencia por el colapso de las líneas telefónicas y la mala distribución de los donativos. Estas fueron las respuestas de un gobierno propio de un Estado, que demuestra no tener un plan de trabajo a corto plazo donde las prioridades no son las prioridades. No está de más decir que nuestro suelo se halla sobre el Cinturón de Fuego del Pacífico, que es una zona sísmica y, que según los pronósticos científicos, era imaginable un terremoto de esta magnitud para estos años.
Creo que la aprobación de la gestión del gobierno actual, mantener una estabilidad económica y lograr un equilibrio social donde aprendamos a vivir bajo un mismo “techo”, dependerá de cómo el Estado afronte la crisis. Asimismo, no esperemos que ocurra otra desgracia para solidarizarnos con los más necesitados y darnos cuenta que el hambre, la indiferencia social y la injusticia no son ajenos a nuestra realidad.
Tan solo bastaron dos minutos para tambalear a un Estado mediocre, donde la improvisación, desorganización e ineficiencia gobiernan. El lento despliegue de las fuerzas armadas, un desatinado mensaje a la nación de un presidente desubicado y desinformado, así como la sensación de impotencia por el colapso de las líneas telefónicas y la mala distribución de los donativos. Estas fueron las respuestas de un gobierno propio de un Estado, que demuestra no tener un plan de trabajo a corto plazo donde las prioridades no son las prioridades. No está de más decir que nuestro suelo se halla sobre el Cinturón de Fuego del Pacífico, que es una zona sísmica y, que según los pronósticos científicos, era imaginable un terremoto de esta magnitud para estos años.
Creo que la aprobación de la gestión del gobierno actual, mantener una estabilidad económica y lograr un equilibrio social donde aprendamos a vivir bajo un mismo “techo”, dependerá de cómo el Estado afronte la crisis. Asimismo, no esperemos que ocurra otra desgracia para solidarizarnos con los más necesitados y darnos cuenta que el hambre, la indiferencia social y la injusticia no son ajenos a nuestra realidad.
Saturday, January 12, 2008
La fotografía: un lenguaje netamente sensorial.

¨ A partir de la fotografía, me enriquezco y crezco adquiriendo nuevas experiencias¨
Renzo Giraldo,a sus 30 años es fotógrafo de El Comercio. Graduado de la Universidad de Lima en la facultad de comunicaciones en la especialidad de cine, video y diseño gráfico. Empezó su carrera fotográfica en Epensa. Ha realizado una serie de exposiciones en el Perú y en el extranjero. Así mismo, ha participado en tres concursos de fotografía periodística. El 2006 gano el premio Courret y el 2007 viajará a Francia para participar en el Festival de Partiñan de foto periodística.
En un primer momento estudiabas ingeniería de sistemas en la U. lima y en séptimo ciclo te pasaste a comunicaciones y te graduaste en la especialidad de cine, video y diseño gráfico ¿Qué te motivó a hacer tal cambio?
Me di cuenta que la ingeniería de sistemas no me gustó tanto como yo pensaba. Cuando salí del colegio yo me inclinaba por el lado de los números y las computadoras. Dicha decisión se debió, también, a que mi padre era y es ingeniero de sistemas, entonces quise seguirle los pasos. Luego me empecé aburrir un poco con los cursos y la carrera y mis intereses cambiaron bastante mientras estaba en la facultad de sistemas. Por ejemplo, empecé a viajar más con mis amigos, empecé a leer un poco más, cosa que no hacía cuando estaba en el colegio. Entonces por un lado la ingeniería de sistemas ya no me gustaba mucho y por otro lado me empezó a interesar el cine. Me cambié a comunicaciones con la idea de hacer cine pero le dije a mi padre que iba a estudiar publicidad porque decirle que era cine era como decirle que iba a saltar al vacío.
¿Cómo te diste cuenta que tu vocación profesional era la fotografía?
Yo me di cuenta tarde. Hice hasta sexto y séptimo ciclo de sistemas y llegué a saturarme de la ingeniería de sistemas. Sentía la necesidad que tenía que hacer algo en mi vida que realmente me gustara. Entonces, empecé a viajar con mis patas y tomaba fotos como un simple aficionado. Entonces, me di cuenta que la fotografía me atraía, no era algo que me apasionaba pero si me atraía como hobby. Luego llevé un curso de fotografía en la facultad y de ahí me interesé más, lo cual me impulsó, conjuntamente con un grupo de amigos a hacer talleres fotográficos. Es así como me fui introduciendo más y más en la fotografía pero siempre por el lado artístico, expresivo y a blanco y negro.
¿Fueron difíciles tus inicios en el mundo de la fotografía?
Sí. Mi evolución como fotógrafo ha sido por partes. En un primer momento empecé a tomar fotos en el curso de la facultad y luego en el taller. Entonces, la fotografía se volvió parte de mi vida como un hobby y un modo expresivo, pero a la par seguía estudiando diseño gráfico, video y cine que era lo que yo quería ejercer. No tenía nada muy claro. Por lo tanto, no fui realmente perseverante buscando una meta. Cuando empecé a practicar en Epensa, me pareció la excusa perfecta para fotografiar Lima porque me interesaba mucho la ciudad, pero el periodismo en si no me interesaba. Entonces me empezó a ir bien porque mis fotos les gustaban a la personas del diario y a mi editor. Es así como las cosas han ido cayendo por su propio peso más que porque yo me haya enfocado en que se así.
Entonces, ¿vives de la fotografía?
Absolutamente. En todo sentido, por un lado económicamente, mi dinero sale de la fotografía y por otro, el rubro de foto que yo ejerzo que es de fotoperiodismo, el cual está muy atado a los viajes para hacer reportajes. A partir de la fotografía, me enriquezco y crezco adquiriendo nuevas experiencias a partir de mi trabajo.
Renzo Giraldo,a sus 30 años es fotógrafo de El Comercio. Graduado de la Universidad de Lima en la facultad de comunicaciones en la especialidad de cine, video y diseño gráfico. Empezó su carrera fotográfica en Epensa. Ha realizado una serie de exposiciones en el Perú y en el extranjero. Así mismo, ha participado en tres concursos de fotografía periodística. El 2006 gano el premio Courret y el 2007 viajará a Francia para participar en el Festival de Partiñan de foto periodística.
En un primer momento estudiabas ingeniería de sistemas en la U. lima y en séptimo ciclo te pasaste a comunicaciones y te graduaste en la especialidad de cine, video y diseño gráfico ¿Qué te motivó a hacer tal cambio?
Me di cuenta que la ingeniería de sistemas no me gustó tanto como yo pensaba. Cuando salí del colegio yo me inclinaba por el lado de los números y las computadoras. Dicha decisión se debió, también, a que mi padre era y es ingeniero de sistemas, entonces quise seguirle los pasos. Luego me empecé aburrir un poco con los cursos y la carrera y mis intereses cambiaron bastante mientras estaba en la facultad de sistemas. Por ejemplo, empecé a viajar más con mis amigos, empecé a leer un poco más, cosa que no hacía cuando estaba en el colegio. Entonces por un lado la ingeniería de sistemas ya no me gustaba mucho y por otro lado me empezó a interesar el cine. Me cambié a comunicaciones con la idea de hacer cine pero le dije a mi padre que iba a estudiar publicidad porque decirle que era cine era como decirle que iba a saltar al vacío.
¿Cómo te diste cuenta que tu vocación profesional era la fotografía?
Yo me di cuenta tarde. Hice hasta sexto y séptimo ciclo de sistemas y llegué a saturarme de la ingeniería de sistemas. Sentía la necesidad que tenía que hacer algo en mi vida que realmente me gustara. Entonces, empecé a viajar con mis patas y tomaba fotos como un simple aficionado. Entonces, me di cuenta que la fotografía me atraía, no era algo que me apasionaba pero si me atraía como hobby. Luego llevé un curso de fotografía en la facultad y de ahí me interesé más, lo cual me impulsó, conjuntamente con un grupo de amigos a hacer talleres fotográficos. Es así como me fui introduciendo más y más en la fotografía pero siempre por el lado artístico, expresivo y a blanco y negro.
¿Fueron difíciles tus inicios en el mundo de la fotografía?
Sí. Mi evolución como fotógrafo ha sido por partes. En un primer momento empecé a tomar fotos en el curso de la facultad y luego en el taller. Entonces, la fotografía se volvió parte de mi vida como un hobby y un modo expresivo, pero a la par seguía estudiando diseño gráfico, video y cine que era lo que yo quería ejercer. No tenía nada muy claro. Por lo tanto, no fui realmente perseverante buscando una meta. Cuando empecé a practicar en Epensa, me pareció la excusa perfecta para fotografiar Lima porque me interesaba mucho la ciudad, pero el periodismo en si no me interesaba. Entonces me empezó a ir bien porque mis fotos les gustaban a la personas del diario y a mi editor. Es así como las cosas han ido cayendo por su propio peso más que porque yo me haya enfocado en que se así.
Entonces, ¿vives de la fotografía?
Absolutamente. En todo sentido, por un lado económicamente, mi dinero sale de la fotografía y por otro, el rubro de foto que yo ejerzo que es de fotoperiodismo, el cual está muy atado a los viajes para hacer reportajes. A partir de la fotografía, me enriquezco y crezco adquiriendo nuevas experiencias a partir de mi trabajo.
¿Te has visto influenciado por algún fotógrafo a la hora de hacer fotos periodísticas?
En una época he sido obsesionado en ver trabajos fotográficos de una serie de fotógrafos. Cuando estaba enseñando en la universidad por una cuestión de mostrar ejemplos, lo hacía más. Esto está ligado a la cantidad de tiempo libre que tengo. En mi caso, hay un fotógrafo norteamericano que se llama Robert Frank cuyas fotos me gustaron. A pesar de que él no empezó como fotógrafo periodista, ni lo considero como un fotoperiodista real, tiene un gran trabajo de foto documental de los años 50 a los 70. Entonces, él me interesó bastante porque el lenguaje que usaba era distinto a lo que yo solía ver en los periódicos. Tenía una carga emocional y no un mero registro fotográfico periodístico, cosa que también he descubierto en otros fotógrafos más, como Janes Nachwey.
En una época he sido obsesionado en ver trabajos fotográficos de una serie de fotógrafos. Cuando estaba enseñando en la universidad por una cuestión de mostrar ejemplos, lo hacía más. Esto está ligado a la cantidad de tiempo libre que tengo. En mi caso, hay un fotógrafo norteamericano que se llama Robert Frank cuyas fotos me gustaron. A pesar de que él no empezó como fotógrafo periodista, ni lo considero como un fotoperiodista real, tiene un gran trabajo de foto documental de los años 50 a los 70. Entonces, él me interesó bastante porque el lenguaje que usaba era distinto a lo que yo solía ver en los periódicos. Tenía una carga emocional y no un mero registro fotográfico periodístico, cosa que también he descubierto en otros fotógrafos más, como Janes Nachwey.
¿Qué tipo de equipo usas para hacer tus fotos?
Actualmente, uso equipo digital. Un 95% del trabajo que yo hago, es con una cámara digital de 35mm y formato digital. Canon Marc 2 CoS1. Son cámaras diseñadas y hechas para foto periodismo porque apunta mucho a la velocidad de disparo al autofoco muy rápido. Estas cámaras están orientadas a los que es velocidad: desde captar un instante hasta la velocidad de transmisión de una imagen. La uso porque el trabajo en prensa me lo exige.
Actualmente, uso equipo digital. Un 95% del trabajo que yo hago, es con una cámara digital de 35mm y formato digital. Canon Marc 2 CoS1. Son cámaras diseñadas y hechas para foto periodismo porque apunta mucho a la velocidad de disparo al autofoco muy rápido. Estas cámaras están orientadas a los que es velocidad: desde captar un instante hasta la velocidad de transmisión de una imagen. La uso porque el trabajo en prensa me lo exige.
¿Usas el modo manual o el automático?
Manual y semiautomático. Depende de la situación, generalmente trabajo en manual, donde uno controla los diafragmas y velocidades. El modo manual me permite aplicar cuotas de estilo clásico a mi fotografía. No me gusta que sea automático porque al final la fotografía es un lenguaje donde tu escoges una velocidad y un diafragma X en pro de construir una imagen de la manera que tu quieres, ya sea por profundidad de campo y movimiento. Pero en situaciones muy violentas, muy bruscas, muy rápidas uso más el semiautomático, donde priorizas la velocidad o el diafragma.
Manual y semiautomático. Depende de la situación, generalmente trabajo en manual, donde uno controla los diafragmas y velocidades. El modo manual me permite aplicar cuotas de estilo clásico a mi fotografía. No me gusta que sea automático porque al final la fotografía es un lenguaje donde tu escoges una velocidad y un diafragma X en pro de construir una imagen de la manera que tu quieres, ya sea por profundidad de campo y movimiento. Pero en situaciones muy violentas, muy bruscas, muy rápidas uso más el semiautomático, donde priorizas la velocidad o el diafragma.
El fotógrafo español Victor Larena considera que la película es fotografía y lo digital no. ¿Estás de acuerdo con eso?
No. Porque la fotografía se compone de foto que es luz y la grafía, que es escritura. Entonces mientras haya ese proceso de impresión, de imagen sobre algo; en el caso de la película sobre la superficie; y en el caso de la digital sobre CCD. Hay fenómeno fotográfico: imagen creada por luz.
No. Porque la fotografía se compone de foto que es luz y la grafía, que es escritura. Entonces mientras haya ese proceso de impresión, de imagen sobre algo; en el caso de la película sobre la superficie; y en el caso de la digital sobre CCD. Hay fenómeno fotográfico: imagen creada por luz.
Una pregunta que siempre se hace a los fotógrafos: ¿cuál es la fotografía que más te ha marcado?
Te puedo hablar más de experiencias que me hayan marcado que una imagen. Es algo que siento más en cuanto a la vivencia que tuve en una situación que en si el resultado de una foto.
Tu experiencia laboral en prensa diaria y en el diario Ajá, como fotógrafo en la sección policiales, dio lugar a que visionaras a los muertos fotografiados en tus sueños.
Te puedo hablar más de experiencias que me hayan marcado que una imagen. Es algo que siento más en cuanto a la vivencia que tuve en una situación que en si el resultado de una foto.
Tu experiencia laboral en prensa diaria y en el diario Ajá, como fotógrafo en la sección policiales, dio lugar a que visionaras a los muertos fotografiados en tus sueños.
¿En algún momento pensaste en dejar la fotografía periodística a raíz de este hecho?
No, para nada. En un primer momento me provocaba un cierto rechazo, impresión, pero después cuando empecé a verlos con otra actitud, con otro ojo empecé a sentirme atraído por temas relacionados a la muerte. Partir de lo dicho, empecé a explorar mis propios sentimientos y se me despertó un morbo bastante grande por ese lado de la mortalidad. Me gustaba porque me enfrentaba a una situación límite en la cual me enfrentaba a mi mismo y me exigía a ver como reaccionaba ante tales situaciones. Por otro lado, estéticamente, la presencia de un cadáver me es atractiva para fotografiar por la misma carga que tiene de por si el muerto.
No, para nada. En un primer momento me provocaba un cierto rechazo, impresión, pero después cuando empecé a verlos con otra actitud, con otro ojo empecé a sentirme atraído por temas relacionados a la muerte. Partir de lo dicho, empecé a explorar mis propios sentimientos y se me despertó un morbo bastante grande por ese lado de la mortalidad. Me gustaba porque me enfrentaba a una situación límite en la cual me enfrentaba a mi mismo y me exigía a ver como reaccionaba ante tales situaciones. Por otro lado, estéticamente, la presencia de un cadáver me es atractiva para fotografiar por la misma carga que tiene de por si el muerto.
Tengo conocimiento que en el año 2005 obtuviste el premio Padre Urias al mejor fotógrafo de la corporación El Comercio. Así como también, has participado en una serie de exposiciones tales como: MÍRATE 2005, Aniversario de Somos (2004), Concurso Courret (galería de la Alianza Francesa, 2005), 10/10 (Corriente Alterna, 2002). Has publicado fotos y ensayos en renombradas revistas como Gatopardo, Etiqueta Negra, Somos, semanario El País de España y otras.
¿Estos logros son fruto de tu trabajo y dedicación o parte de una habilidad con la que naciste?
Depende mucho de cuanto te muevas en el medio fotográfico, cosa que a mi me ha tomado tiempo. Pero las cosas han caído por su propio peso. Toda la primera parte de mi carrera ha sido tratar de conocerme yo como persona, de estar en contacto con el trabajo, de estar contento con las publicaciones del diario. Entonces no hacía mayor cosa que eso para resaltar mis fotografías. Ahora me muevo para entrar en mercados extranjeros. Me reconozco como buen fotógrafo, cosa que también me he demorado en reconocerlo. Sin embargo, la suerte forma parte de mi vida porque generalmente me llaman para publicar . Por ejemplo, Gatopardo me llamo y Etiqueta Negra me dijo que había visto unas fotos mías de un trabajo que hice en la selva de la vida nocturna y querían un trabajo parecido. En el caso del diario el país, un amigo comentó que yo tenía el retrato de unas mujeres indígenas y ellos me contactaron para que yo se los muestre y al final me compraron las fotos. Entonces si me reconozco como talentoso y lo he ido desarrollando poco a poco. Por un lado está la dedicación y la perseverancia de tener buenas imágenes. En tanto uno siempre publique bien, va a crear un nombre. Con respecto a la habilidad consiste en tener buen ojo y se diferencia del resto porque tiene esta mirada medio particular y también porque el medio me ha ayudado, que es una variable que yo no he movido y que se han acercado a mi para comprarme fotos o para que les haga trabajos.
Este año, ganaste el premio Courret por fotografiar una intervención policial a pozos de maceración de coca en la selva peruana. ¿Cuáles fueron los criterios de evaluación para premiar tu reportaje fotográfico?
Mi reportaje es sobre el escuadrón Huallaga, el cual es un escuadrón de combate policial que está encargado de ver casos de terrorismo y narcotráfico en la zona del alto Huallaga. Entonces la historia de fotos que ganó el premio, es de unos narcos capturados en una de las pozas de maceración. Con respecto a los criterios de evaluación para premiar mi foto, tiene mucha relación con una realidad nacional que se basa en la idea del terrorismo, el narcotráfico y la seguridad ciudadana. De plano creo que es un tema de interés nacional. Por otro lado, es bien periodístico, lo que se le llama de impacto. En este caso, es una situación donde es más difícil buscar una situación estética porque todo pasa muy rápido donde predomina el instante, mas no la estética. Entonces ahí había acertado mi ojo a buscar una estética medio cinematográfica de lo que veía, en una situación donde predomina la velocidad con que se registra el hecho fotografiado. Por lo tanto, el elemento periodístico, la representación de la realidad y la estética son muy buenas, lo cual genera que sea una historia bien completa y con una carga emocional.
¿Estuviste consciente de que habías registrado una historia fotográfica a nivel de un premio?
Tuve suerte porque pasaron cosas interesantes. Cuando vi el resultado del trabajo y eso lo veo cuando estoy en la computadora editando las fotos. Me di cuenta que mi trabajo tenía mucho potencial, a nivel de participar en un concurso. Tenía otros trabajos más, pero este cumplía con los requisitos. Pero hay fotos del reportaje que no son tan buenas, pero que como pieza dentro de la historia, son buenas.
¿Este premio te ha motivado a evolucionar más como fotógrafo?
De hecho si. Primero, porque nunca participo en concursos, es tercera vez que participo en un concurso y las tres veces me ha ido bastante bien. Ahora quiero participar en otros concursos futuros y eso me impulsa también a ordenar más mi trabajo, a preparar material para foto concurso. Así mismo, este premio es un viaje a Francia a participar en un festival de foto periodismo que es el Festival de Partiñan.
¿Hasta donde puede vulnerar la privacidad un fotógrafo?
Puede llegar hasta situaciones bien ondas. Puede ser de lo más metiche e intrometido. En mi caso, he estado en situaciones bien fuertes, pero siempre estoy bien pendiente de hasta que punto pueda que invada la intimidad del otro a un nivel que yo considere que no se debe o hasta que punto está uno siendo una incomodidad con el fotografiado. No ha habido situaciones en las que no he podido fotografiar.
Finalmente. ¿Qué genera que un fotógrafo sea mejor que otro?
Un fotógrafo que tiene su propio estilo y lenguaje. Es una habilidad que se va desarrollando y es una manera distinta de ver las cosas. Por otro lado, la capacidad de contextualizar y sintetizar una noticia o una atmósfera por medio de una imagen. No todo el mundo lo logra. Estoy hablando del fotoperiodismo porque la foto artística es más subjetiva.
Depende mucho de cuanto te muevas en el medio fotográfico, cosa que a mi me ha tomado tiempo. Pero las cosas han caído por su propio peso. Toda la primera parte de mi carrera ha sido tratar de conocerme yo como persona, de estar en contacto con el trabajo, de estar contento con las publicaciones del diario. Entonces no hacía mayor cosa que eso para resaltar mis fotografías. Ahora me muevo para entrar en mercados extranjeros. Me reconozco como buen fotógrafo, cosa que también me he demorado en reconocerlo. Sin embargo, la suerte forma parte de mi vida porque generalmente me llaman para publicar . Por ejemplo, Gatopardo me llamo y Etiqueta Negra me dijo que había visto unas fotos mías de un trabajo que hice en la selva de la vida nocturna y querían un trabajo parecido. En el caso del diario el país, un amigo comentó que yo tenía el retrato de unas mujeres indígenas y ellos me contactaron para que yo se los muestre y al final me compraron las fotos. Entonces si me reconozco como talentoso y lo he ido desarrollando poco a poco. Por un lado está la dedicación y la perseverancia de tener buenas imágenes. En tanto uno siempre publique bien, va a crear un nombre. Con respecto a la habilidad consiste en tener buen ojo y se diferencia del resto porque tiene esta mirada medio particular y también porque el medio me ha ayudado, que es una variable que yo no he movido y que se han acercado a mi para comprarme fotos o para que les haga trabajos.
Este año, ganaste el premio Courret por fotografiar una intervención policial a pozos de maceración de coca en la selva peruana. ¿Cuáles fueron los criterios de evaluación para premiar tu reportaje fotográfico?
Mi reportaje es sobre el escuadrón Huallaga, el cual es un escuadrón de combate policial que está encargado de ver casos de terrorismo y narcotráfico en la zona del alto Huallaga. Entonces la historia de fotos que ganó el premio, es de unos narcos capturados en una de las pozas de maceración. Con respecto a los criterios de evaluación para premiar mi foto, tiene mucha relación con una realidad nacional que se basa en la idea del terrorismo, el narcotráfico y la seguridad ciudadana. De plano creo que es un tema de interés nacional. Por otro lado, es bien periodístico, lo que se le llama de impacto. En este caso, es una situación donde es más difícil buscar una situación estética porque todo pasa muy rápido donde predomina el instante, mas no la estética. Entonces ahí había acertado mi ojo a buscar una estética medio cinematográfica de lo que veía, en una situación donde predomina la velocidad con que se registra el hecho fotografiado. Por lo tanto, el elemento periodístico, la representación de la realidad y la estética son muy buenas, lo cual genera que sea una historia bien completa y con una carga emocional.
¿Estuviste consciente de que habías registrado una historia fotográfica a nivel de un premio?
Tuve suerte porque pasaron cosas interesantes. Cuando vi el resultado del trabajo y eso lo veo cuando estoy en la computadora editando las fotos. Me di cuenta que mi trabajo tenía mucho potencial, a nivel de participar en un concurso. Tenía otros trabajos más, pero este cumplía con los requisitos. Pero hay fotos del reportaje que no son tan buenas, pero que como pieza dentro de la historia, son buenas.
¿Este premio te ha motivado a evolucionar más como fotógrafo?
De hecho si. Primero, porque nunca participo en concursos, es tercera vez que participo en un concurso y las tres veces me ha ido bastante bien. Ahora quiero participar en otros concursos futuros y eso me impulsa también a ordenar más mi trabajo, a preparar material para foto concurso. Así mismo, este premio es un viaje a Francia a participar en un festival de foto periodismo que es el Festival de Partiñan.
¿Hasta donde puede vulnerar la privacidad un fotógrafo?
Puede llegar hasta situaciones bien ondas. Puede ser de lo más metiche e intrometido. En mi caso, he estado en situaciones bien fuertes, pero siempre estoy bien pendiente de hasta que punto pueda que invada la intimidad del otro a un nivel que yo considere que no se debe o hasta que punto está uno siendo una incomodidad con el fotografiado. No ha habido situaciones en las que no he podido fotografiar.
Finalmente. ¿Qué genera que un fotógrafo sea mejor que otro?
Un fotógrafo que tiene su propio estilo y lenguaje. Es una habilidad que se va desarrollando y es una manera distinta de ver las cosas. Por otro lado, la capacidad de contextualizar y sintetizar una noticia o una atmósfera por medio de una imagen. No todo el mundo lo logra. Estoy hablando del fotoperiodismo porque la foto artística es más subjetiva.
El regreso del hijo pródigo.

“Lo último que quiero es salir del país. Me siento reconciliado con el Perú y con la ciudad.”
Humberto Ortiz Pajuelo a sus 38 años de edad es una cara conocida de la televisión peruana y autor de dos libros (Maldita Ternura, en el 2004 y Grandes Sobras, en el 2006). El controvertido periodista regresa al Perú después de 3 años de exilio. Entre sus planes busca una segunda oportunidad de revindicarse de errores y hacer mejor las cosas.
Tu empiezas estudiando Derecho y te cambias a Comunicaciones porque quieres escribir, sin embargo, terminas desempeñándote mayoritariamente en la televisión.
Me cambié a comunicaciones por la atracción de las cámaras. El derecho me aburrió profundamente. Solo duré un ciclo y hablé con mis padres para cambiarme de facultad, pero ellos no lo entendieron, no me autorizaron a cambiarme de carrera. Desobedecí la orden y me cambié pero no se los comuniqué y se enteraron que era periodista cuando empecé a publicar artículos en El Comercio. Escribir fue algo que vino después, estaba en tercer año de facultad cuando comencé a publicar y me di cuenta que era lo que me gustaba hacer, pero fue a través de la escritura de un guión en el año 89 que entré a trabajar en TV. No me sorprende que haya terminado haciendo TV porque hacer TV es como una persona que habla solo y yo he sido una persona que ha hablado consigo misma siempre.
La relación con tu padre nunca fue buena. ¿Cuál fue la actitud de tu padre cuando optaste por cambiarte de carrera?
Se enteró tarde, ya estaba en la facultad tres años y me encontraba ejerciendo el periodismo en El Comercio. Él, tanto como mi madre me soñaron abogado. Mi padre particularmente no estuvo contento con el cambio. Le parecía que el periodismo era una actividad menor, un oficio de mando medio ligado a la bohemia y por ende a la borrachera y la vida disipada. Conforme comencé a publicar en medio prestigiosos, era el primero que sacaba pecho por las cosas que escribía y publicaba.
¿Lo consideras como un amigo?
Sí, mi papá ya va a tener 80 años y ya es como si fuera mi hijo. Creo que los amigos tenemos momentos difíciles, y mi época de adolescente como casi todas las adolescencias ha sido de conflicto. Ahora llevamos una relación muy apacible.
Luego de haber tenido una amplia carrera periodística, en el año 2003 optas por irte a USA. ¿Cuáles fueron los motivos que te llevaron a tomar tal decisión?
Fue una medida de emergencia porque en mi vida ocurrieron varios tropiezos. Me quedé en la ruina económica por la aventura de establecer una discoteca en Iquitos; además, en mi vida personal sucedieron acontecimientos pocos felices y el pequeño mundo que tenía construido se vino abajo. Pensé que la única alternativa de sobre vivencia era salir y comenzar de nuevo.
¿Pensaste en tu madre al momento de decidir irte? ¿Pensaste en llevártela?
No hubiera sido posible llevármela porque me estaba yendo a la aventura sin tener un plan, un presupuesto, ninguna idea preconcebida. Solo tomé el boleto y me fui. No, pensé que me iba a quedar tanto tiempo, me quedé casi 4 años. Hubiera sido excesivamente irresponsable al llevarme a mis padres porque no hubiera tenido como sostenerlos.
En una entrevista que diste al diario el Correo el 22 de noviembre del presente año, declaraste que te consideras indisciplinado en todos los aspectos de la vida. ¿Cómo lograste escribir tu novela “Maldita Ternura”, la cual publicaste en el 2004 estando en USA?
Maldita Ternura era la única actividad que tenía en ese momento de exilio. La mitad del 2003 y todo el 2004 que fue mi época inicial de exilio, estaba asumido en una depresión muy fuerte. Vivía en un departamentito alquilado en una zona inhóspita de Miami. No tenía trabajo, amigos, ni pareja, no tenia nada. Lo único que podía hacer era escribir.
“Escribo cuando no me queda más remedio. Al estar solo, me autocondené a escribir.”
En la novela hablas de la homosexualidad, la pederastia y la promiscuidad. ¿Se puede considerar como una declaración pública de tu inclinación sexual?
Para nada. He hablado de homosexualidad antes de la novela. Desde el comienzo pensé que el personaje seria un tipo desmesurado, amoral, sin reglas. Parte de esa desmesura era su vida sexual, pero en absoluto quería hacer de ella un manifiesto y creo que la advertencia irónica inicial deja zanjado el tema: “Para evitar las confusiones que podrían resultar de que el nombre del personaje sea el mismo del autor, hay que aclarar que la vida del autor no es la misma, que muchas veces es peor”.
Ese mismo año, te ves implicado en el caso de corrupción Almeyda-Villanueva y pasas de denunciante ha denunciado. Te enteraste que había una denuncia en tu contra…
Investigue el caso y lo publique. Sabía que las consecuencias iban a ser represalias del Estado. No diría que me vería implicado porque eso es una casualidad. Sabía perfectamente lo que iba a pasar. Se abrió un juicio en el cual se me puso al mismo nivel del denunciado. Tenía claro que una vez que terminara el gobierno de Toledo iba a poder volver.
Te viste obligado a pedir acilo político en USA ¿Por qué has decidido regresar a pesar del riesgo que podías correr?
Pedí acilo para poder trabajar. Tenía claro que iba a estar un periodo largo y necesitaba trabajar legalmente. El acilo me permitió obtener los papeles de trabajo y poder trabajar como reportero free-lance en el noticiero de Telemando en New York. Pero una vez que termina en gobierno de Toledo y los riegos se reducen, prefiero mil veces regresar a mi país que estar afuera.
¿La situación económica y de salud de tus padres ha influenciado en que regreses?
Sin duda la nostalgia es un factor importante, pero no es la razón principal. Soy un periodista que trabaja con su realidad. Hacer periodismo en otro lado implica tener que hablar de temas que no conozco y si los conozco, no me interesan, no me competen.
En los 3 años y 3 meses de exiliado también has estado a punto de casarte en Miami con un inmigrante chino ¿Estabas realmente enamorado o la soledad te obligó a buscar refugio en el que te acepte emocionalmente?
(Risas) Esa relación que he contado en una columna de Perú.21, fue una relación efímera y no por ella menos intensa. Lo del matrimonio era una broma y pienso que el matrimonio entre gente de un mismo sexo siempre va a ser un sarcasmo porque es una caricatura del estilo de vida heterosexual. Me parecería una burla imitar una boda normal para pretender asimilarme a las reglas de la sociedad. Si tengo un estilo de vida diferente, es evidente que mi vida va a diferir de la del resto.
¿Te consideras una persona promiscua?
He sido muy promiscuo en una época de mi vida. No solamente en un sentido sexual, sino en la no selectividad de amigos y de contactos. Era una época de mi vida donde quería conocerlo todo. He hecho amigos y relaciones con todo el mundo y nunca me he cuidado las espaldas. En términos sexuales, la promiscuidad ya no me interesa, no me resulta atractiva. Hay otras cosas que me importan más, como por ejemplo llegar a un nivel de amistad con alguien que te permita que la convivencia sea un placer y no un tormento como en casi todos los casos. Conformes uno avanza en su vida, el sexo empieza a pasar a segundo plano. De otra manera, estas condenado a llevar una vida de adolescente toda tu existencia y eso es un grado de inmadurez que no es recomendable.
Al regresar al Perú, publicaste un libro de crónicas titulado Grandes Sobras, que fueron resultado de tu exilio en USA. ¿Fue tu pasión por escribir la que te mantuvo vivo durante el exilio?
Me mantuvo vivo las ganas de hacer bien las cosas que había hecho mal. Revindicarme de errores con amigos a los que probablemente les haya fallado. La piconería también me mantuvo vivo en el sentido de cómo se habían desarrollado los acontecimientos. Pensaba que me podía sacar el clavo, no en términos de revancha, sino de aprovechar una segunda oportunidad de hacer las cosas mejor.
Al estar nuevamente en el Perú, ¿Aún tienes las ganas que tenías haces 3 años de salir del país?
(Risas) No, lo último que quiero es salir del país. Me siento reconciliado con el Perú y con la ciudad. Podría decirte que estoy en una especie de segunda luna de miel con lima. La relación con la gente es distinta. Siento que ahora me tratan con una diferencia que antes era infrecuente y eso puede deberse al tiempo que tuve de ausencia, a las cosas que me han pasado, porque el público lector y televidente se identifica más con tus caídas que con tus éxitos.
¿Qué te hace feliz?
Me hace feliz la compañía de dos o tres personas que son lo que mas he extrañado cuando he estado afuera. Me hace feliz mi soledad solo cuando la necesito, me hacen feliz mis perros a los que extraño porque todavía están en provincia, me hace feliz comenzar proyectos nuevos, a planificar programas, libros, secciones de periódicos, eso me mantiene vivo y sobre todo, me hace feliz reírme.
Humberto Ortiz Pajuelo a sus 38 años de edad es una cara conocida de la televisión peruana y autor de dos libros (Maldita Ternura, en el 2004 y Grandes Sobras, en el 2006). El controvertido periodista regresa al Perú después de 3 años de exilio. Entre sus planes busca una segunda oportunidad de revindicarse de errores y hacer mejor las cosas.
Tu empiezas estudiando Derecho y te cambias a Comunicaciones porque quieres escribir, sin embargo, terminas desempeñándote mayoritariamente en la televisión.
Me cambié a comunicaciones por la atracción de las cámaras. El derecho me aburrió profundamente. Solo duré un ciclo y hablé con mis padres para cambiarme de facultad, pero ellos no lo entendieron, no me autorizaron a cambiarme de carrera. Desobedecí la orden y me cambié pero no se los comuniqué y se enteraron que era periodista cuando empecé a publicar artículos en El Comercio. Escribir fue algo que vino después, estaba en tercer año de facultad cuando comencé a publicar y me di cuenta que era lo que me gustaba hacer, pero fue a través de la escritura de un guión en el año 89 que entré a trabajar en TV. No me sorprende que haya terminado haciendo TV porque hacer TV es como una persona que habla solo y yo he sido una persona que ha hablado consigo misma siempre.
La relación con tu padre nunca fue buena. ¿Cuál fue la actitud de tu padre cuando optaste por cambiarte de carrera?
Se enteró tarde, ya estaba en la facultad tres años y me encontraba ejerciendo el periodismo en El Comercio. Él, tanto como mi madre me soñaron abogado. Mi padre particularmente no estuvo contento con el cambio. Le parecía que el periodismo era una actividad menor, un oficio de mando medio ligado a la bohemia y por ende a la borrachera y la vida disipada. Conforme comencé a publicar en medio prestigiosos, era el primero que sacaba pecho por las cosas que escribía y publicaba.
¿Lo consideras como un amigo?
Sí, mi papá ya va a tener 80 años y ya es como si fuera mi hijo. Creo que los amigos tenemos momentos difíciles, y mi época de adolescente como casi todas las adolescencias ha sido de conflicto. Ahora llevamos una relación muy apacible.
Luego de haber tenido una amplia carrera periodística, en el año 2003 optas por irte a USA. ¿Cuáles fueron los motivos que te llevaron a tomar tal decisión?
Fue una medida de emergencia porque en mi vida ocurrieron varios tropiezos. Me quedé en la ruina económica por la aventura de establecer una discoteca en Iquitos; además, en mi vida personal sucedieron acontecimientos pocos felices y el pequeño mundo que tenía construido se vino abajo. Pensé que la única alternativa de sobre vivencia era salir y comenzar de nuevo.
¿Pensaste en tu madre al momento de decidir irte? ¿Pensaste en llevártela?
No hubiera sido posible llevármela porque me estaba yendo a la aventura sin tener un plan, un presupuesto, ninguna idea preconcebida. Solo tomé el boleto y me fui. No, pensé que me iba a quedar tanto tiempo, me quedé casi 4 años. Hubiera sido excesivamente irresponsable al llevarme a mis padres porque no hubiera tenido como sostenerlos.
En una entrevista que diste al diario el Correo el 22 de noviembre del presente año, declaraste que te consideras indisciplinado en todos los aspectos de la vida. ¿Cómo lograste escribir tu novela “Maldita Ternura”, la cual publicaste en el 2004 estando en USA?
Maldita Ternura era la única actividad que tenía en ese momento de exilio. La mitad del 2003 y todo el 2004 que fue mi época inicial de exilio, estaba asumido en una depresión muy fuerte. Vivía en un departamentito alquilado en una zona inhóspita de Miami. No tenía trabajo, amigos, ni pareja, no tenia nada. Lo único que podía hacer era escribir.
“Escribo cuando no me queda más remedio. Al estar solo, me autocondené a escribir.”
En la novela hablas de la homosexualidad, la pederastia y la promiscuidad. ¿Se puede considerar como una declaración pública de tu inclinación sexual?
Para nada. He hablado de homosexualidad antes de la novela. Desde el comienzo pensé que el personaje seria un tipo desmesurado, amoral, sin reglas. Parte de esa desmesura era su vida sexual, pero en absoluto quería hacer de ella un manifiesto y creo que la advertencia irónica inicial deja zanjado el tema: “Para evitar las confusiones que podrían resultar de que el nombre del personaje sea el mismo del autor, hay que aclarar que la vida del autor no es la misma, que muchas veces es peor”.
Ese mismo año, te ves implicado en el caso de corrupción Almeyda-Villanueva y pasas de denunciante ha denunciado. Te enteraste que había una denuncia en tu contra…
Investigue el caso y lo publique. Sabía que las consecuencias iban a ser represalias del Estado. No diría que me vería implicado porque eso es una casualidad. Sabía perfectamente lo que iba a pasar. Se abrió un juicio en el cual se me puso al mismo nivel del denunciado. Tenía claro que una vez que terminara el gobierno de Toledo iba a poder volver.
Te viste obligado a pedir acilo político en USA ¿Por qué has decidido regresar a pesar del riesgo que podías correr?
Pedí acilo para poder trabajar. Tenía claro que iba a estar un periodo largo y necesitaba trabajar legalmente. El acilo me permitió obtener los papeles de trabajo y poder trabajar como reportero free-lance en el noticiero de Telemando en New York. Pero una vez que termina en gobierno de Toledo y los riegos se reducen, prefiero mil veces regresar a mi país que estar afuera.
¿La situación económica y de salud de tus padres ha influenciado en que regreses?
Sin duda la nostalgia es un factor importante, pero no es la razón principal. Soy un periodista que trabaja con su realidad. Hacer periodismo en otro lado implica tener que hablar de temas que no conozco y si los conozco, no me interesan, no me competen.
En los 3 años y 3 meses de exiliado también has estado a punto de casarte en Miami con un inmigrante chino ¿Estabas realmente enamorado o la soledad te obligó a buscar refugio en el que te acepte emocionalmente?
(Risas) Esa relación que he contado en una columna de Perú.21, fue una relación efímera y no por ella menos intensa. Lo del matrimonio era una broma y pienso que el matrimonio entre gente de un mismo sexo siempre va a ser un sarcasmo porque es una caricatura del estilo de vida heterosexual. Me parecería una burla imitar una boda normal para pretender asimilarme a las reglas de la sociedad. Si tengo un estilo de vida diferente, es evidente que mi vida va a diferir de la del resto.
¿Te consideras una persona promiscua?
He sido muy promiscuo en una época de mi vida. No solamente en un sentido sexual, sino en la no selectividad de amigos y de contactos. Era una época de mi vida donde quería conocerlo todo. He hecho amigos y relaciones con todo el mundo y nunca me he cuidado las espaldas. En términos sexuales, la promiscuidad ya no me interesa, no me resulta atractiva. Hay otras cosas que me importan más, como por ejemplo llegar a un nivel de amistad con alguien que te permita que la convivencia sea un placer y no un tormento como en casi todos los casos. Conformes uno avanza en su vida, el sexo empieza a pasar a segundo plano. De otra manera, estas condenado a llevar una vida de adolescente toda tu existencia y eso es un grado de inmadurez que no es recomendable.
Al regresar al Perú, publicaste un libro de crónicas titulado Grandes Sobras, que fueron resultado de tu exilio en USA. ¿Fue tu pasión por escribir la que te mantuvo vivo durante el exilio?
Me mantuvo vivo las ganas de hacer bien las cosas que había hecho mal. Revindicarme de errores con amigos a los que probablemente les haya fallado. La piconería también me mantuvo vivo en el sentido de cómo se habían desarrollado los acontecimientos. Pensaba que me podía sacar el clavo, no en términos de revancha, sino de aprovechar una segunda oportunidad de hacer las cosas mejor.
Al estar nuevamente en el Perú, ¿Aún tienes las ganas que tenías haces 3 años de salir del país?
(Risas) No, lo último que quiero es salir del país. Me siento reconciliado con el Perú y con la ciudad. Podría decirte que estoy en una especie de segunda luna de miel con lima. La relación con la gente es distinta. Siento que ahora me tratan con una diferencia que antes era infrecuente y eso puede deberse al tiempo que tuve de ausencia, a las cosas que me han pasado, porque el público lector y televidente se identifica más con tus caídas que con tus éxitos.
¿Qué te hace feliz?
Me hace feliz la compañía de dos o tres personas que son lo que mas he extrañado cuando he estado afuera. Me hace feliz mi soledad solo cuando la necesito, me hacen feliz mis perros a los que extraño porque todavía están en provincia, me hace feliz comenzar proyectos nuevos, a planificar programas, libros, secciones de periódicos, eso me mantiene vivo y sobre todo, me hace feliz reírme.









